|
Hay una práctica masturbatoria que me pone como una cigüeña estresada, la cual consiste en que mi vagina sea perforada por un puño. Esto recibe el nombre de ‘fisting vaginal’, aunque yo lo llamo cariñosamente ‘amor profundizado’.
Las primeras veces que se practica, duele. Y mucho. Pero es un dolor que a su vez proporciona mucho placer, te excita, te dilata, y vas necesitando cada vez más. Que el puño vaya entrando más profundo. No conviene practicarlo con asiduidad, porque entonces se pierde la magia de la perforación manual con el holgamiento que se queda en la cavidad. Pero de cuando en cuando, es una verdadera maravilla que toda mujer debería probar.
|
|
 |